Escribo desde que aprendí. En mis comienzos me inspiraron poetas, luego el teatro se apoderó de mi corazón y más tarde aprendí a entremezclar la prosa con poesía entre líneas.
Leo cuanto puedo, vivo cuanto se me otorga y aprendo lo bueno y necesario. Cuando crees que ya no puedo sorprender, voy y sorprendo. Una sorpresa constante, ese es el secreto.
Trata de definirme y verás que no es nada sencillo, pero te reto a que lo intentes. Si leyendo lo que aquí escribo lo intentas, mi escritura no habrá sido en vano.
Podría decir más, pero prefiero que lo descubras.